Hace unas semanas, en la entrevista que mantuvimos con Gregor Baer, responsable de Heizomat España, hablábamos de los beneficios de convertir la poda en combustible para sustituir los combustibles fósiles. En Actualidad Heizo, nos gusta repasar los casos de éxito de la implantación de la biomasa como energía sostenible, limpia y competitiva.

Nos hemos fijado en un proyecto de calefacción urbana con la poda de los parques públicos puesto en marcha en edificios del sur de Barcelona y la cercana localidad de Hospitalet del Llobregat, que participan desde hace un par de años en la primera experiencia de calefacción urbana que se pone en marcha en España. El sistema ha requerido la construcción de una red de tuberías, por la que circula un fluido térmico, que distribuye a los vecinos implicados calor, aire acondicionado y agua caliente sanitaria.

La energía que requiere la calefacción urbana se genera en dos centrales, aunque la principal es la situada en la zona franca del puerto de la Ciudad Condal. Una gigantesca caldera permite allí generar vapor mediante la combustión de biomasa, principalmente poda procedente de los parques municipales. Se estima que 11.000 de las 28.000 toneladas de combustible que requiere el sistema se compensan con los residuos del mantenimiento de las zonas verdes barcelonesas. Si la implantación de las redes urbanas de calor y frío progresa en la capital catalana, está prevista la construcción de otro condensador que utilice el frío residual del puerto y su red de transportes para crear más aire acondicionado. En Europa hay ya 5.000 redes urbanas de frío y calor y en ciudades como Copenhague, Helsinki, Varsovia y Riga el 90% de los edificios públicos y comerciales ya están conectados a sistemas de este tipo.